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Hotferrari 28/03/2011

 

Alonso se topó con el fantasma de Petrov.

El español de Ferrari terminó cuarto tras el ruso, con una mala salida del asturiano que condicionó sus opciones. Mientras, Vettel no tuvo dificultad alguna para anotarse la victoria por delante de Hamilton.

 

 

 

La tristeza se atenuaba con el deber cumplido en Fernando Alonso. Cansado, en el mundo donde se une un horario adelantado con el esfuerzo de vivir a 300 por hora en un parque, no podía sonreír. El doble campeón español tuvo que conformarse con llegar lo más arriba posible en circunstancias adversas y más después de una salida que no recordó, precisamente, a aquella de Indianápolis con un Renault que algunos ya echan de menos, a pesar de que ahora brille el rojo. Ahí el asturiano dejó sus esperanzas de lograr algo que hubiera sido demasiado grande, algo imposible, un milagro...

Porque la victoria, más allá de suertes y destinos, llevaba el nombre de Sebastian Vettel impreso desde que su coche recibe una energía que no tienen los demás, ni siquiera el de su compañero Mark Webber, que parece haber aceptado su papel. El alemán controló la carrera en todo momento gracias a su extraordinario tiempo en la calificación y a un pilotaje excepcional en todo momento, además de a una estrategia a dos únicas paradas. La carrera de las mil paradas se quedó en menos, porque los Pirelli funcionaron mejor de lo esperado, incluso con el calor de Melbourne.

El vigente campeón del mundo sólo tuvo un inconveniente en su paseo hacia la victoria: el McLaren de Lewis Hamilton. El inglés realizó una carrera casi perfecta, sólo amenazada por una salida de pista que le dejó el fondo plano destrozándose contra el suelo, pero que no tuvo finalmente consecuencias graves. Hamilton ha hecho un fin de semana muy completo y será, esperemos que junto a Alonso, el gran rival de Vettel. Ambos fueron primero y segundo durante casi toda la carrera y así terminaron, sin nervios ni destemplanzas.

Mientras, Fernando vivía en el pueblo del caos, como un set de Nadal, como un partido del Real Madrid... Para empezar, intentó una salida por fuera, como tantas otras veces, pero Petrov tocó a Button, el inglés cerró al español y le adelantaron hasta quedarse noveno. Tocaba arremangarse y a por ello...

Primero adelantó a Kobayashi, el duro japonés; después, a la estrella emergente de Mercedes, Rosberg; y llegó hasta la batalla entre Button y Massa, pasando a los dos. Al brasileño en pista, con escasa resistencia, y al inglés gracias a la sanción que sufrió. Después vio a Petrov. Primer intento. Entraba en boxes. No pudo ser. Parte 1. Bella lucha con Webber, el amigo de los coches azules, y pudo con él rodando a golpe de vuelta rápida. Tercera parada. Volvió a ver a Petrov. Segundo intento. No pudo ser. Parte 2. El ruso paró dos veces y tuvo menos tormentas en su camino. Podio para él. Cuarto para Alonso. Fantasmas del pasado, leyendas de Abu Dhabi.

En el vaso medio vacío está el dominio de tiempos de Vettel y sus únicas dos paradas, la carrera de Hamilton y una parada de más. Donde habita el optimismo, que Alonso incluso podría haber luchado por ganar, con una buena salida, una parada menos y rodando como lo hizo. Pero eso no sucedió. La primera cita acabó con la chica escabulléndose entre excusas, pero esto acaba de empezar. Malaisia espera. Y Fernando sigue con la revancha fija en la mirada...

 

 

 

Fuente: AS.com

 

 

 

 

 

        

 

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